Brussels

Uno de los desafío específicos de los expatriados que tienen necesidad de comenzar una terapia es la lengua y/o la cultura del lugar de acogida, incluso cuando el nivel de conocimiento de la nueva lengua es buena.

Siempre estamos mejor equipados para hablar y describir nuestras emociones en español que en francés, inglés… A veces hay incluso diferencias culturales que hacen más difícil la relación terapéutica.

En algunos casos los expatriados buscan terapia motivados en parte por la frustración de estar aislados. Sean cuales sean los problemas que conducen a comenzar una terapia, una de las causas añadidas más frecuentes es que la gente no tiene amigos tan íntimos o familia con quien poder confiar sus dificultades actuales.

Para cualquier persona, se acumula la presión cuando no podemos compartir las luchas que estamos viviendo, y por tanto, se intensifica cuando se vive en el extranjero.

Síndrome del inmigrante (síndrome de Ulises)

Aunque la mayoría de gente consigue soportar los aspectos negativos de la migración por la existencia de otros aspectos positivos, la migración es un factor de riesgo en la salud mental debido al estrés o duelo migratorio, llamado síndrome del inmigrante o síndrome de Ulises.

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